Envases metálicos: 205 años de historia

En 1810, el inglés Peter Durand patentó el uso de recipientes de hojalata, que tenía como principales ventajas su facilidad para la conducción del calor, su ligereza y resistencia. Al año siguiente se comercializó por primera vez el envase de hojalata, utilizado principalmente para contener carnes y verduras y años más tarde, aparecieron los primeros alimentos enlatados en las tiendas inglesas.

Sus primeros usos fueron militares. Durante los comienzos, los envases metálicos no eran fáciles de abrir, no obstante, se avanzó muy rápidamente en la mejora de las técnicas de fabricación y mantenimiento de los alimentos envasados.

De esta manera, se consiguieron hitos importantes como preservar los productos alimenticios perecederos, envasar en los tiempos de abundancia o cosecha, transportar adecuadamente los alimentos a puntos lejanos con escasísimas pérdidas, disponer de ellos fuera de su temporada, facilitar la preparación en el hogar, economizar costes y como garantizar su calidad.

En sus inicios, fuera cual fuera su uso final, las latas estaban hechas de hojalata desnuda, es decir, sin decorar. 205 años después, las últimas innovaciones en este tipo de envases se han producido en su exterior. El envase se ha adaptado a los gustos y caprichos del consumidor. Los colores, las enormes posibilidades de personalización de las latas o las diferentes formas de los envases son solo algunos de los ejemplos de la evolución de las latas en los últimos años, transformando a éstas en productos de diseño, y creando así artículos únicos y destacados.

 

Fuente: Comunicaciones CENEM

 

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